Entrenamiento / Masaje deportivo
Lo que pasa en la camilla no se queda en la camilla. Mientras te descargamos vamos comprobando qué se ha quedado tenso, qué se mueve peor que hace un mes y qué te está molestando y aún no habías contado. Eso entra en tu programación de la semana siguiente.
Esa es toda la diferencia, y no es pequeña.
En cualquier centro te darán un buen masaje. La diferencia aquí es que quien tiene las manos encima es quien te programa la semana: sabe qué hiciste el martes, por qué tocaba esa sesión y qué viene el sábado.
Así que mientras se trabaja se va comprobando. Y lo que sale de ahí no se queda en un comentario amable al despedirse: entra en tu plan. Si el sóleo está cargado, la sesión de cuestas del jueves se mueve o se cambia. Si el tobillo ha perdido recorrido, aparece movilidad en la rutina de fuerza.
Seamos honestos con lo que un masaje hace y lo que no. No repara fibras, no elimina toxinas y no evita lesiones por sí solo. Es más de lo que puede dar un masaje, por bueno que sea, y preferimos decírtelo antes de que vengas.
Lo que sí hace, y está bien documentado: bajar la sensación de agujetas, devolver recorrido a una zona que se ha quedado corta y dejarte las piernas mucho más cómodas para lo que viene. Y en nuestro caso, algo más: darnos información que de otro modo no tendríamos hasta que dolieran.
Un gemelo que no baja después de la tirada larga o un psoas duro tras dos semanas de cuestas. Se nota con la mano antes de que dé problemas.
Cuatro tests sencillos en camilla, siempre los mismos, para comparar con la última vez. Si un tobillo ha perdido recorrido, se ve.
En la camilla se habla. Y es cuando sale que llevas tres semanas durmiendo mal o que el trabajo va fatal. Eso también programa.
Qué carrera tienes, cuándo, y qué toca hacer en las semanas de antes. La sesión se ajusta a eso, no al revés.
No es el mismo masaje antes de una carrera que dos días después. Ni se hace igual, ni busca lo mismo.
Para preparar, no para premiar
Más lento y más profundo. Se busca la zona cargada y se trabaja de verdad: puntos gatillo, adherencias, tejido que lleva semanas acumulando. No es el masaje más agradable del mundo, y al día siguiente puedes notarlo. Es el que deja las piernas listas.
Para volver a moverte antes
Más superficial y mucho más llevadero. Activa la musculatura, mueve la circulación y ayuda a que las piernas dejen de pesar. Es el que casi todo el mundo prefiere, y el que tiene sentido cuando lo que quieres es volver a entrenar sin arrastrar la carrera dos semanas.
Hay días en que lo mejor que podemos hacer es decirte que no. Un masaje profundo la víspera de una carrera te la puede estropear, y sobre una lesión en fase aguda no hay nada que descargar: hay que dejarla en paz unos días.
Y si lo que te pasa vuelve cada temporada al mismo sitio, el masaje te va a aliviar un rato pero no va a resolverlo. Eso es otro trabajo, y está contado en readaptación.
Dos precios, y la diferencia no es un capricho: está explicada justo debajo.
Tienes preferencia de agenda
55 €
La camilla forma parte de tu seguimiento: lo que se detecta ahí acaba en tu programación de la semana siguiente, sin que tengas que contarlo dos veces.
Según disponibilidad
65 €
Escríbenos y lo miramos. Pasa más de lo que parece: alguien que no encuentra fisio a pocos días de una carrera y necesita unas manos. Para eso estamos.
Porque no es el mismo servicio, aunque el masaje sea idéntico. Si entrenas aquí, sabemos qué hiciste el martes y qué toca el sábado, y la sesión se coloca donde tiene sentido. Lo que salga de la camilla entra en tu plan sin que tengas que explicar nada.
Si vienes de fuera, hay que dedicar un rato antes a entender qué corres, qué te pasa y cuándo compites, y aun así trabajamos sin el histórico. Sale un buen masaje, pero no la mitad del valor que tiene para el de casa.
La agenda va primero para los corredores de la casa. Si no entrenas con nosotros y quieres que esto sea algo más que una sesión suelta, empieza por cómo empezar.
Los dos precios llevan el IVA incluido.
Lo que más nos preguntan antes de subirse a la camilla.
Entre 50 y 60 minutos de media. Pero no hay cronómetro encima de la camilla: si ese día hay dos zonas que necesitan tiempo, se les dedica y se acaba más tarde. No vas a salir a mitad de trabajo porque se haya cumplido la hora.
El de descarga, un poco sí. Se trabaja en profundidad y hay zonas que están sensibles precisamente porque llevan semanas cargadas. Se avisa antes y se regula sobre la marcha: no hay ningún mérito en aguantar dolor. El post-competición es mucho más llevadero.
Después de uno de descarga, mejor un día suave. Después de uno post-competición, sin problema. En cualquier caso ya lo tendrás previsto en el plan, porque la cita se coloca donde encaja.
Dínoslo al pedir hora, no al llegar. Según lo que sea puede que el masaje sea justo lo que toca, o puede que lo suyo sea mirarlo antes de ponerte en la camilla.
Sí, escríbenos y lo miramos. La agenda va primero para los corredores que entrenan aquí, así que depende del momento, pero pasa más de lo que parece: alguien que no encuentra fisio a pocos días de una carrera, y acaba en la camilla. En ese caso la sesión son 65 €. Y si además quieres que lo que salga de ahí sirva para algo más, mira las sesiones.
Escríbenos con lo que notas y con lo que tienes en el calendario. Con eso te decimos qué tipo de masaje te conviene y qué día es el bueno, que muchas veces no es el que tú tenías pensado.
Y si por lo que nos cuentas creemos que esta semana no toca camilla, te lo diremos. Preferimos eso a cobrarte una hora que no te sirve.
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