Entrenamiento / Reevaluación
Unas dos horas de laboratorio para repetir los tests y ver qué ha cambiado desde la última vez. Y casi siempre para hacer alguno más: hay tests que el primer día no tocaban y ahora sí.
Si entrenas con nosotros no es un extra: es lo que mantiene el programa apoyado en datos tuyos. Sin medidas nuevas, a partir de cierto punto se entrena sobre una foto vieja.
Si entrenas con nosotros, esto no es un capricho ni curiosidad por ver cómo vas. Es lo que mantiene el entrenamiento apoyado en datos tuyos y no en suposiciones.
Tu programa se construyó sobre los números de tu valoración: tus zonas, tus déficits de fuerza, tus asimetrías, tu técnica. Esos números caducan. A los pocos meses de entrenar en serio ya no describen al corredor que tienes delante, y a partir de ahí se entrena sobre una foto vieja.
Y hay algo que pasa siempre con el corredor que progresa: cuanto mejor está, más fina tiene que ser la información. Al principio basta con corregir lo evidente. Cuando eso ya está corregido, lo que marca la diferencia son los datos que al principio no se podían ni medir — cuánta fuerza aplicas y a qué velocidad, cuánto aceleras, cuánto eres capaz de frenar.
Reevaluar periódicamente es lo que hace que el entrenamiento integral siga progresando en vez de estancarse. Cada medición es la base sobre la que se decide el bloque siguiente.

Esa es la referencia, pero el momento lo marca quien te entrena. Al principio a veces conviene a los dos meses, para comprobar cuánto está entrando el trabajo; y en otras épocas es mejor esperar a los cinco, porque medir antes no diría nada que no sepamos. No es calendario: es criterio.
Medir al final del ciclo dice si el trabajo hizo lo que tenía que hacer, y marca con qué empieza el siguiente. Sin ese corte, el bloque siguiente se planifica a ojo.
Vas más lento con el mismo esfuerzo, te molesta algo que antes no, o la sensación no cuadra con el crono. Medir separa la sensación del dato.
Antes de recuperar el volumen de antes conviene comprobar que el déficit que la provocó está corregido de verdad, no solo que ya no duele.
¿Y si te valoraste aquí pero entrenas por tu cuenta? También puedes volver a medirte, con las condiciones que están más abajo. Lo que no podemos es sacarle el mismo partido: sin saber qué has entrenado estos meses, los datos dicen qué ha pasado, pero no por qué.
Se puede hacer todo lo de la valoración completa, y normalmente algo más. Lo único que manda es el reloj: son unas dos horas, así que decidimos juntos qué merece la pena medir ese día.
Mismo protocolo y mismo material, o la comparación no valdría nada
Tests que el primer día no se podían hacer y hoy sí

Un sprint máximo o una curva de fuerza-velocidad con cargas altas exigen un estado muscular que no todo el mundo tiene el primer día. Hacerlos antes de tiempo es la mejor manera de lesionarse midiendo, así que en la valoración inicial muchas veces no tocan.
Cuando llevas meses entrenando en serio ya son seguros, y son justo los tests que mejor explican el rendimiento: cuánto aceleras, cuánto frenas y cuánta fuerza eres capaz de aplicar rápido. Y si corres por montaña, la frenada dice mucho más de lo que parece: el test ADA correlaciona con tu capacidad de aguantar las bajadas, donde lo que manda es el trabajo excéntrico y donde se rompen la mayoría de las carreras largas. Por eso una reevaluación puede darte más información que la primera valoración, no menos.
No es el informe de la valoración otra vez. Va al grano: qué ha subido, qué ha bajado, qué asimetría se ha corregido y cuál no, más los tests nuevos con sus referencias.
Te llega en PDF, y si entrenas con nosotros los cambios entran directos en tu planificación sin que tengas que hacer nada.
Un dato suelto no dice nada. Dos dicen una tendencia. Tres ya dicen si lo que estás haciendo funciona o si hay que cambiarlo.
La gráfica de al lado es real: el pico de fuerza de un corredor en tracción isométrica, medido varias veces a lo largo de tres meses. No es una tabla de referencias ni una comparación con nadie. Son sus kilos, contra sus kilos de hace unas semanas.
Y esa es la diferencia entre medir y medirse. Un valor aislado dice poca cosa, porque el rango de lo normal es enorme: dos corredores del mismo peso y la misma marca pueden estar separados por treinta kilos de fuerza sin que ninguno de los dos esté haciendo nada mal. Lo que sí es interpretable, y sin discusión posible, es tu propia línea.
Cuando la línea sube, el bloque de fuerza está funcionando y lo que toca es seguir apretando por ahí. Cuando se aplana, el estímulo se ha quedado corto y hay que cambiarlo, mejor ahora que dentro de tres meses. Y cuando baja, también informa: fatiga acumulada, una temporada con mucho volumen y poca fuerza, o que nos hemos pasado de carga.
Las tres situaciones llevan a decisiones distintas en tu plan de las semanas siguientes. Sin volver a medir, las tres se parecen bastante desde fuera.

El pico de cada grupo muscular con dinamómetro. Lo miramos en kg y en porcentaje de tu peso, porque ganar cinco kilos de fuerza no significa lo mismo si por el camino has cambiado de peso.
Una asimetría marcada entre pierna derecha e izquierda está detrás de muchas lesiones. Lo interesante no es el número del primer día: es verlo estrecharse medición tras medición.
En la curva fuerza-velocidad, mover el mismo peso a más velocidad que hace tres meses es la señal más limpia de que el trabajo de fuerza está llegando de verdad a la carrera.
Cadencia, tiempo de contacto con el suelo, oscilación y cómo apoyas. La parte mecánica también se compara con la de la vez anterior, no se mira aislada.
Y esto es lo que más cuesta explicar hasta que se ve: la primera valoración es el punto de partida, pero el valor está en la segunda y en la tercera. Ahí es donde el entrenamiento deja de apoyarse en una foto y pasa a apoyarse en una línea.
Para que sepas a qué vienes y llegues en condiciones de dar tus números reales.
Menos que una valoración completa, porque no hay que construir tu historial desde cero: ya lo tenemos.
Antropometría, movilidad y la parte de valoración articular van al principio. La fuerza máxima y los sprints, al final, cuando ya no condicionan nada de lo anterior.
Sin entrenamiento fuerte el día antes, con las zapatillas con las que corres habitualmente y ropa corta para poder ver rodilla y tobillo.
Comparativo, en PDF. Si entrenas con nosotros, los cambios están en tu plan sin que tengas que pedirlo.
IVA incluido, y se paga el día que se hace.
Si entrenas con nosotros
Es el precio del corredor de TECNIRUNNER y está pensado para que repetirla salga a cuenta, porque forma parte del método: los resultados entran directos en tu planificación y el bloque siguiente se decide con ellos.
Ya tenemos tu historial delante, sabemos qué has entrenado estos meses y el trabajo es continuar una serie de datos, no empezarla de cero.
Si entrenas por tu cuenta
Te valoraste aquí, sigues tu camino y quieres ver cómo has quedado. Se puede hacer, y es el mismo laboratorio y los mismos tests. Lo que cambia es el trabajo que hay detrás: sin saber qué has entrenado estos meses la sesión se va a dos horas y media o tres, y el informe se escribe desde cero en vez de continuar el anterior.
Aún así sale mejor que repetir la valoración completa, que son 290 €. Con una condición de tiempo: vale durante los seis meses siguientes a tu valoración. Más allá han cambiado demasiadas cosas para que la comparación diga algo útil, así que lo razonable es volver a valorar del todo.
El resto de precios están todos juntos en la página de tarifas.
Las que nos llegan siempre antes de pedir cita.
Obligatoria no, pero sí lo que recomendamos. El programa se apoya en tus datos, y unos datos de hace medio año ya no describen al corredor que eres hoy: sin medir, a partir de cierto punto las decisiones se toman a ojo.
Sí. La reevaluación compara con tus datos anteriores, así que necesita una valoración previa en nuestro laboratorio. Si nunca te has valorado con nosotros, lo que toca es la valoración completa, no esta.
Entonces lo honesto es volver a valorar del todo. Con más de medio año por medio han cambiado el volumen, la fuerza, el peso y a veces hasta la técnica: comparar con aquello daría una foto bonita pero falsa.
Se pueden hacer todos, y además los que entonces no tocaban: sprint con sensor de velocidad, frenada, saltos o la curva de fuerza-velocidad con encoder. Lo único que limita es el tiempo, unas dos horas, así que priorizamos juntos según lo que busques. Te llevas un informe comparativo en PDF.
Sí, y es la mejor combinación que hay: la reevaluación te dice cómo está la parte muscular y mecánica, y el lactato te actualiza las zonas, la tasa de sudoración y el sodio que pierdes. Se hace en sudor o con pinchazo, se paga aparte y lo tienes explicado en la página del test.
Cada tres o cuatro meses como referencia, pero no lo decides tú solo ni lo decide el calendario: tu entrenador te va diciendo cuándo toca. Al empezar puede interesar a los dos meses, para ver si el trabajo está entrando y corregir pronto si no; más adelante, con un bloque largo por delante, muchas veces lo sensato es esperar a los cinco. Medir por medir no aporta, y esa decisión es parte del seguimiento.
Escríbenos con la fecha aproximada de tu última valoración y te decimos si toca reevaluar o todavía es pronto. Si es pronto te lo diremos, aunque signifique no cobrarte ahora.
La agenda del laboratorio va por citas, así que con unos días de margen lo cuadramos sin problema.
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