REFLEXIONES DE UN ENTRENADOR. EL CORREDOR OMNIPOTENTE

Casi damos por finalizada la temporada de carreras por montaña, dejándonos una información muy preciada si conseguimos leer entre líneas.

La evolución de la sociedad actual nos ofrece tener todo lo que queremos en el lugar, el modo y el instante en que queremos. Las redes sociales nos empujan a tener visibilidad, likes, seguidores, estar ocupados las 24h del día y ¿porqué no? Buscar un hueco entre los más “famosos”.

En el Trail Running podemos ver que cada vez hay más participantes que abandonan las pruebas (sobretodo de larga distancia), más muertes en travesías, más desaparecidos en cimas, accidentes en lugares que hace años que no pasaba nada y una infinidad de noticias desagradables que me hacen pensar en lo que está sucediendo.

Quien no ha escuchado frases como:

· Estoy lesionado, me tomo esta carrera como entreno.
· No he entrenado nada.
· Esta noche no he dormido bien.
· Llevo 1 semana enfermo.
· Me he perdido, me quejaré a la organización.
· Hay algo que me ha sentado mal.
· El kilometraje está mal indicado en la carrera y no he ajustado bien.

· No llevo entreno para esta distancia pero voy a intentarlo… Sé que no me toca…

Todo son frases de justificación, pero, ¿que tenemos que justificar o demostrar? Absolutamente, NADA! Corremos porque queremos, porque nos hace felices, porque nos transmite algo que nada más lo consigue y un listado infinito de energías positivas.

A nivel personal, corro como medio, no como fin. El correr me proporciona felicidad, alegría, conexión conmigo mismo,ver las cosas con claridad, sentirme vivo y sobretodo entender la vida y conectar con el medio que me envuelve.

No quiero decir que lo único que nos puede hacer feliz es correr, porque a lo largo de nuestra vida tendremos momentos que nos impedirán correr: lesiones, trabajo, familia, amigos… Si lo único que nos proporciona felicidad es correr y no podemos hacerlo, nos generará stress, obsesión, tristeza… desviando nuestro medio de su fin. No hace falta estar las 24h del día entrenando, no hace falta participar en todas las carreras del año (aunque nuestros amigos lo hagan), no hace falta hacer cimas “peligrosas” para que el resto alucinen…

Son muchos los corredores que buscan la felicidad en bajar la marca, en aumentar distancias (parece que sólo corren los participantes de ultramaratones), tardar menos que un compañero, superarse a sí mismo, participar en pruebas de dificultad elevada aún sabiendo que todavía no están en el pico de forma deseado… Y ¿si esto no se consigue? He compartido muchos km con corredores en diferentes carreras, llegando a meta juntos y he visto muchas caras de felicidad, pero lamentablemente, también caras de fracaso, frustración y tristeza mirando su reloj y viendo que no era lo que tenían en mente. Se han olvidado de todos los momentos malos que han pasado y han superado, se han olvidado de los caminos recorridos, las cimas ascendidas y los preciosos descensos a los valles. Valoran más un número o incluso los segundos de cruzar la meta que todas las horas que han pasado constantemente gestionando y controlando cada uno de sus pasos, los entrenamientos realizados, los momentos de apoyo mutuo con otros corredores que no conocen de nada…

Pongámonos por unos segundos en la piel de un corredor que entrena “medio obligado”, sin ganas, sin motivación y con un plan de entreno que no se adapta a él sino al revés. Si tiene como objetivo disputar una prueba y terminarla en un tiempo específico y no lo consigue, todo ha sido un fracaso ya que no ha disfruta del camino recorrido hasta llegar a la línea de salida. Pero si este corredor disfruta de todos y cada uno de los entrenamientos, con ganas, motivado y con un plan que se adapta a él, si no se consigue el objetivo nos puede “afectar” un poco, pero no lo tomaremos como un fracaso, sino como un entrenamiento más de aprendizaje, porque el camino que nos ha llevado a estar frente el arco de salida ha sido un disfrute absoluto! Cruzar el arco de meta es la guinda del pastel de todas las horas de entrenamiento realizadas. Olvidemos la imagen que nos venden las redes sociales que todo se consigue de un día para otro… No hay nada más lejos que esto! Necesitamos tiempo y constancia, pero sobretodo tiempo para aprender y asimilar!

Para poder conseguir el correr como medio para alcanzar la felicidad la única manera es una correcta planificación y programación de los entrenamientos, un preparador físico que tenga en cuenta tu historial de lesiones, tu actividad diaria, tu entorno, tu tiempo disponible para el entrenamiento, objetivos realistas y una infinidad de variables que te harán disfrutar de cada uno de los entrenamientos planificados.

Olvidemos de una vez frases del tipo: “NO PAIN, NO GAIN” o “ENTRENAR DUELE, NO ENTRENAR DUELE MÁS”… Empieza a planificar, programar y preparar un calendario de carreras adaptado a ti y no tu a él!!

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