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Entrenamiento y asesoramiento integral para el corredor

SÍNDROME PATELOFEMORAL EN RODILLA

En estas líneas vamos a intentar entender el síndrome patelofemoral y cuáles son sus causantes. Las causas estructurales de la rodilla (anatómicas) serán nombradas, ya que el objetivo es detallar los factores de riesgos que favorecen la  aparición de este síndrome y como solucionarlos.

1. ¿Qué es el síndrome patelofemoral?

Uno de los dolores más comunes en la población y en los deportistas es el dolor de rodilla o síndrome patelofemoral (dolor en la parte posterior de la rótula). Se caracteriza por la aparición de dolor en la cara anterior de la rodilla en ausencia de otra lesión. Este dolor aparece durante y/o después de correr, realizar sentadillas, subir-bajar escaleras, ciclismo, saltar, sentarse sobre las rodillas, etc…

El síndrome patelofemoral es el resultado de una tracción anormal de la rótula y/o mala alineación de la misma, la cual puede aparecer a causa de alguna anomalía en cadera, rodilla y/o tobillo.

Debemos entender la diferencia entre síndrome patelofemoral y condropatía rotuliana ya que ésta última hace referencia a una degeneración del cartílago hialino de la parte posterior de la rótula.

En la actualidad, no hay un consenso firme sobre que estructuras de la rodilla son la causantes de provocar este dolor, pero la ciencia ha intentado establecer dichas estructuras entre las que han destacado: la membrana sinovial, la almohadilla adiposa infrarrotuliana, el hueso subcondral y el alerón rotuliano externo.

2. Factores de riesgo que favorecen el síndrome patelofemoral

Existen factores, tanto externos como internos, que favorecen la aparición del síndrome patelofemoral.  A continuación explicaremos cada uno de ellos:

 . Tipo e intensidad de actividad deportiva: El tipo de actividad física está muy ligado a este síndrome. Actividades donde el impacto contra el suelo es importante, tienen una tendencia a favorecer la aparición de dicho síndrome. Si este es el caso, deberemos atender a las indicaciones del entrenador personal sobre la técnica de carrera para minimizar el impacto. La intensidad de la actividad también está ligada al impacto, ya que entrenamientos de alta intensidad tendemos a perder la técnica de carrera y a activar musculatura de una forma imprecisa por tal de acelerar más rápido, llegar a las pulsaciones estipuladas, etc… Esto se agrava si el deportista no tiene una correcta ejecución del movimiento.

. Técnica de carrera: Como se ha dicho anteriormente, la técnica de carrera está muy ligada al impacto sobre el suelo. En una entrada anterior en mi  Blog, hablo sobre el contacto del pie en el suelo (de talón o de metatarso) donde se verán las evidencias de cada una de ellas y las alteraciones que pueden llegar a provocar.

. Irregularidades deportivas: Muchos deportistas después de un largo periodo de descanso quieren empezar a entrenar como lo estaban haciendo antes del descanso y esto puede provocar que la rodilla se resienta ya que la musculatura no está con la tonificación que debe tener para mantener la intensidad del ejercicio. Por lo tanto, deberemos llevar una adaptación paulatina a la vida deportiva.

. Equipo que utilizamos: El material utilizado se ha de adaptar al corredor ya que puede variar el patrón de movimiento de la carrera. Además, si el material está desgastado comprometerá la protección del corredor, y si éste no está acostumbrado a una correcta técnica de carrera puede pasar facturas importantes.

. Medio ambiente: El medio ambiente juega un papel importante en el dolor ya que la temperatura afecta a todos los elementos de nuestro cuerpo (tendones, ligamentos, músculos…). Por lo tanto, haga frío o calor, deberemos realizar un correcto calentamiento antes de empezar la actividad física.

. Mala alineación de la rodilla: Posiblemente exista una mala alineación de la rodilla, en este caso el entrenador personal será el encargado de determinar esta anomalía con una correcta batería de test para saber cómo entrenar a su corredor y minimizar en la medida de lo posible esta anomalía.images

. Extremidad inferior y/o rótula: Este apartado va muy ligado al anterior. Una vez el entrenador personal ha determinado alguna anomalía en las estructuras de la rodilla, ha de trabajar la musculatura de la rodilla para que las estructuras pasivas no estén sometidas a impactos o cargas superiores a su tolerancia.

. Desequilibrios musculares: Muchas deportistas tienen el síndrome patelofemoral a consecuencia de desequilibrios musculares. Estos desequilibrios musculares pueden venir por nuestro tipo de trabajo (conductores, peluqueros, constructores, etc…)  donde puede existir posiciones lesivas para la rodilla y/o rangos de movimientos inadecuados. En esta fase el entrenador personal es una figura de vital importancia, ya que es el encargado de trabajar cada grupo muscular de la manera más adecuada para el deportista, atendiendo a su historial deportivo, de salud y vida cotidiana.

. Sobre-entrenamiento: Si no tenemos una correcta estructuración de nuestro entrenamiento, podemos llevar a nuestro cuerpo a sobrecargas por exceso de trabajo, llevando a límites extremos, produciendo dolores articulares y/o musculares. En la carrera a pie, una de la articulares más afectadas es la rodilla. Por lo tanto, la planificación se ha de llevar a cabo de una manera lógica y adecuada al deportista de una manera totalmente personalizada, atendiendo a todos los apartados anteriores.

3. Recuperación del síndrome patelofemoral

Una vez el entrenador personal ha determinado las causas del síndrome patelofermoral es hora de trabajar en las estructuras analizadas para solventar en la medida de lo posible el dolor. A continuación se detallarán algunos pasos a seguir para ello:

Educación del deportista: El entrenador personal ha de concienciar al atleta de que la recuperación va a ser larga y se ha de realizar con paciencia. No por correr más nos recuperaremos más rápido. Toda fase de recuperación tiene diferentes etapas las cuales se han de pasar todas, sín saltarse ninguna.

Entrenamiento de fuerza: Una vez el deportista está concienciado y sabe a qué se debe ese dolor, el trabajo de fuerza es vital para acelerar la recuperación. Deberemos trabajar toda la musculatura estabilizadora de la rodilla (cuádriceps, isquiotibiales, rotadores externos, abductores…). Cada grupo muscular se ha de trabajar en los ángulos adecuados en cada fase de recuperación de la lesión, atendiendo a la evolución de cada uno de ellos.

El trabajo de fuerza puede llevarse a cabo con trabajos neuromusculares de cadena cinética abierta (CCA) o cadena cinética cerrada (CCC). Ésta último proporciona mayor estabilidad además de poder trabar con ángulos mayores que en la CCA.

El entrenador personal se puede ayudar en las primeras fases de recuperación de la electroestimulación para pre-activar la musculatura si ésta no es capaz de ser activada por el deportista de una manera voluntaria y/o no tiene un buen tono muscular.

Amplitud de movimiento: Deberemos proporcionar la amplitud de movimiento a la musculatura gracias a un correcto programa de flexibilidad, para que la rodilla puede trabajar en sus rangos normales y sin posibles acortamientos musculares.

Modificación plan de entrenamiento: El entrenador personal será el encargado de modificar el plan de entrenamiento del deportista para que sea capaz de recuperar la lesión además de una correcta evolución. Modificará volumen, intensidad, densidad, especificación de entrenamiento, etc….

Reeducación postural global: El deportista deberá reeducarse en la postura global tanto en estado de reposo como en movimiento (técnica de carrera), para favorecen el mejor reparto de momentos de fuerza en las diferentes articulares que se ven involucradas en el movimiento.

Propiocepción: El trabajo de propiocepción será importante en una segunda fase de recuperación, donde ya el deportista es capaz de activar la musculatura estabilizadora. Un paso prematura a este tipo de trabajo puede llevar al traste todo el trabajo realizado anteriormente.

Movilización rótula y tejidos blandos que envuelven a la rodilla: Los trabajos de fuerza, de flexibilidad, propiocepción, etc… irán destinados a movilizar la rótula y al tejido blando que envuelve a la rodilla.

Plataforma vibratoria: El trabajo en plataforma vibratoria nos será útil en otras fases de recuperación para realizar activaciones de la musculatura estabilizadora de la rodilla además de entrenar el reflejo en dicha musculatura. Este trabajo puede ir acompañado del trabajo de propiocepción.

Trabajo cardiovascular bajo impacto: El trabajo cardiovascular deberá tener una correcta evolución, empezando con trabajos cardiovasculares de bajo impacto (elíptica, tapiz rodante con inclinación, bicicleta, etc…) para posteriormente evolucionar hacia trabajos con más nivel de impacto en las últimas fases de recuperación.

En esta fase deberemos llegar con un correcto tono muscular de todo el tren inferior y con una correcta técnica de carrera para no volver a padecer el síndrome patelofemoral.

Existen muchos ejercicios para la recuperación del síndrome patelofemoral aunque todos son validos, no todos sirven en todas las fases de evolución. Tenemos que ponernos en las manos de un profesional cualificado para que éste pueda llevar al atleta por las fases de recuperación de una manera segura y correcta realizando ejercicios y sistemas de entrenamiento adecuados en cada una de ellas, evolucionando progresivamente para no caer en la tentación de saltar fases y convertir este dolor en un lesión crónica.

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