CRÓNICAS DE NUESTROS TECNIRUNNERS: MITJA DEL CASTELL

Mitja del Castell | Octubre 2015 | Alan Fortuny

 

Después de varias semanas rodeado de hormigón y lejos de casa, me hacia mucha ilusión hacer una carrera que me permitiera correr entre árboles y piedras. La Garrotxa se antojaba muy lejos, y teniendo en cuenta que Carlos, Dani y gente de Tecnirunner iba a ir, me apunté, sin permiso del míster, a la carrera.

 

EQUIPO TECNIRUNNER - MITJA DEL CASTELL

Las semanas anteriores entrené con mucha regularidad, todas las mañanas entrenaba según el plan, en ayunas por los horarios (6 a.m), y pese a entrenar siempre a 2500mts de altura, me adapté bien. Los primeros días después de Ultra Pirineu tenía los tendones algo cargados, y por eso hice mucha más bici y elíptica que correr. Fuimos ganando en intensidad y la verdad es que me contentaba pensar que no solo estaba manteniendo forma, sino que seguramente estábamos mejorando. Correr en cinta me obligó a mantener ritmos altos por largo tiempo, ya que a falta de terreno técnico teníamos que ponerle alguna dificultad al entreno que siempre nos da la montaña… Aproveché las noches lejos de la familia y los amigos para hacer mucho yoga y estiramientos.

 

EQUIPO TECNIRUNNER - MITJA DEL CASTELLAunque fuera solo un mes sin estar en mi entorno no me di cuenta de hasta qué punto el deporte en la naturaleza es una necesidad que da sentido a todo lo que hago, no de forma única, pero sin él cojea lo demás.  Creo que, aunque sé lo que llego a disfrutar este deporte, y en general el tiempo en la naturaleza, no ha sido hasta esta separación forzosa que me he dado cuenta de lo que significa para mí… Esto es importante, porque creo que esa ilusión es vital para que en la competición salga todo el “trabajo” realizado durante los entrenos. Creo que esto que comento ha permitido relucir lo bien que estamos trabajando desde enero. La ilusión no es todo, pero saca lo mejor de nosotros…

 

Sin más dilación, me centro en la Mitja del Castell (El Papiol).  El día antes, como es de costumbre en mi novia, decidimos ir al IKEA. No sé si lo hace para que me relaje, pues lo más difícil del fin de semana lo estoy haciendo ya, o para “castigarme” por otro sábado sin salir y otro domingo desaparecido. El caso es que el día antes no lo pasé tranquilo como quería sino de recaditos. No obstante, estaba bastante relajado y me hacía mucha ilusión conocer a más gente de Tecnirunner, ver a Carlos y a Dani, así como intentar pillar a Carlos Ruiz todo lo que pudiera.

 

EQUIPO TECNIRUNNER - MITJA DEL CASTELLDesayuné lo de siempre: zumo, café y tostadas, y antes de empezar la carrera un plátano. La salida fue, como era de esperar explosiva, y el grupo primero iba muy fuerte. Para mi sorpresa, no los perdía de vista, y desde un segundo grupo con Pau Capell, Emilio Fernandez, y otras máquinas…manteníamos un ritmo fuerte pero que me veía capaz de aguantar. Los kilómetros volaban y sorprendentemente, las posiciones se mantenían. Ahora tenía a Pau a unos metros detrás (de paseo), y a Emilio delante. Me sentía bien, y de hecho iba a más, al principio estaba un poco apretado de cardio pero poco a poco las pulsaciones se estabilizaron. Las subidas las afrontábamos corriendo con pasitos cortos y las bajadas eran muy rápidas pero con la prioridad en respetar la técnica hasta la meta. Emilio se fue escapando pero alcancé a un par de corredores, el primer local y otro chico con unos cuádriceps que daban miedo.

 

Me sentía un pringao rodeado de cracks que en cualquier momento me iban a pasar a toda velocidad, pero eso no sucedía. Los avituallamientos los hacía religiosamente para hidratarme, y comer un poco de fruta, aunque los hice muy rápido los demás todavía eran más bestias y me arañaban unos segundos.

 

EQUIPO TECNIRUNNER - MITJA DEL CASTELLSobre el quilómetro 15 me encontré a Carlos Ruiz, lo vi a lo lejos y mantuve el ritmo. Yo no percibía haber reducido el ritmo, y poco a poco le fui pillando. Tenía una pequeña pájara, le animé y fuimos juntos hasta el kilómetro 21. Tras meterse varios geles, sin exagerar, pareció resucitar y fue yéndose poco a poco. Yo no le seguí, ya que quería acabar la carrera manteniendo mi ritmo. Los últimos dos quilómetros íbamos ya justos de fuerzas, pero la ilusión de conseguir un tan buen papel y hacerlo con la camiseta Tecnirunner me daba mucha fuerza. Entrando en Papiol me quedaban esas reservas justas para llegar con dignidad a meta, donde una llegada espectacular delante del castillo nos esperaba a todos. Aluciné cuando vi el crono a 2:02h, un tiempo que me parece muy difícil de conseguir, pero que era una realidad.

 

Mucha felicidad y buenísimas sensaciones durante la carrera.

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